Son las ocho de la mañana y María Dolores Expósito, 67 años, calienta agua en una olla antes de ducharse. Lo lleva haciendo tres años. Su marido tiene diabetes y no puede ducharse con agua fría.
El edificio tiene 40 vecinos, la mayoría inquilinos de renta antigua, y una caldera central rota desde el invierno de 2023. El propietario del inmueble —una sociedad patrimonial con domicilio en Madrid— no ha respondido a ninguno de los tres requerimientos notariales enviados por la comunidad.
«Nos hemos reunido con tres concejales. Siempre dicen que están en ello. Aquí no hay nada», resume Jonás Britto, portavoz de los vecinos. El Burgado ha intentado contactar con la sociedad propietaria. El teléfono que figura en el Registro Mercantil no existe.